
Hoy os presento otro plato de bacalao rico y sabroso, y con una salsita que como tengas cerca el pan te comes media barra sin enterarte...
Yo lo he acompañado con unas patatas fritas cortadas tipo panadera que le van muy bien.
Feliz fin de semana a todos!
Ingredientes para 2 personas
2 lomos de bacalao (en mi caso congelado)
1 cebolla
4 dientes de ajo
3 pimientos de piquillo en lata
2 pimientos choriceros
180 ml de salsa de tomate casera (para que salga realmente rico debe ser casera, nada de latas por favor!!)
1 cayena
aceite oliva
sal
Este es un plato que comúnmente se hace con el bacalao desmigado pero yo prefiero hacerlo con los lomos de bacalao enteros. Así que la noche anterior pasamos el bacalao del congelador a la nevera para que se vaya descongelando lentamente.
Antes de empezar a hacer el bacalao podemos poner los pimientos choriceros en remojo para poder sacar después la carne cuando la necesitemos.
En una sartén pequeña colocamos los lomos de bacalao con la piel hacia abajo, ponemos 2 cucharadas de agua y lo dejamos tapado. Cuando el agua empiece a hervir, que será casi inmediatamente por el poco líquido que es, lo tenemos 2 minutos y lo retiramos. Pasado este tiempo el bacalao se habrá puesto blanco. Lo sacamos de la sartén y reservamos.
En una cazuela u olla baja ponemos un poco de aceite y cuando se caliente echamos la cebolla y los ajos picado menudo y la cayena. Freímos esto a fuego lento sin que llegue a dorarse demasiado.
Después de unas cuantas vueltas echamos los pimientos de piquillo picados y la carne de los pimientos choriceros. Salamos, removemos y dejamos rehogar un poco. Sacamos la cayena y tras unas vueltas echamos la salsa de tomate casera.
Ahora colocamos los lomos de bacalao en la cazuela, con la piel hacia abajo y los cubrimos con la salsa. Como el bacalao ya está prácticamente hecho por el proceso previo que le hemos dado lo dejamos así otro 5 minutillos, agitando con las manos la cazuela de vez en cuando, a fuego muy lento y ya estará perfecto para servir.
